sábado, 3 de mayo de 2014

Porque algo tan bonito lo merece.

Hoy, día 4 de mayo, puedo confirmar que tú fuiste el mejor regalo de cumpleaños y mi deseo para el 2014 se cumplió: soy extremadamente feliz. Y eso te lo debo a ti, que me has devuelto las ganas de sentir.
Me muero por ti, por todo ese aluvión de momentos que hemos compartido este año, por nuestra pícara complicidad y la espontaneidad que utilizas a cada paso que das.  Aunque en estos tres meses has sido, y créeme que lo serás, lo primero en lo que pienso al despertar, jamás olvidaré todas las tardes por Madrid, los besos robados, mis enfados tontos por no reconocer lo evidente, nuestras miradas de reojo durante aquel secreto a voces, los amaneceres entre risas y sorpresas que me dejan un dulce sabor de boca. Y no sé si dar las gracias al destino o a nuestra escapada a Granada, pero desde el primer momento fuiste especial y ahora sé que quiero cuidarte, regalarte mi tiempo y mi sonrisa.


Y mentiría si te digo que no adoro mirarte cuando estás concentrado o ensimismado. Podría estar así horas y no me cansaría de hacerlo, y cuando te giras y me acercas hacia tu pecho, me pierdo en tus ojos, que sé que son sinceros.                                                
Con esto, solo pretendo darte las gracias, eres tú el único que hace que llore riendo y me has enseñado a plantarle cara a la vida sin miedo, por eso la idea de perderte me enloquece porque sé que ya no puedo vivir sin ti, sin tus lunares o tus brazos agarrándome con firmeza cuando más lo necesito, que me hacen sentir como en casa; sin tus manos traviesas acariciando mi espalda o simplemente posadas en mi cintura.


Te amo Alberto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario